lunes, 14 de octubre de 2013

Espejo

Leo, pienso, prensa, análisis, juicios certeros, absolutos, implacables: el mundo, la región, el país, son un caos. Y casi sin darme cuenta soy parte del  gran jurado, indignado, triste y pesimista. Una llamada y tres minutos sin usar la computadora para que la pantalla negra me devuelva mi imagen.

Si observara las miserias del mundo con la permisividad que lo hago con las mías, de seguro me quejaría menos.

O si corrigiera mis miserias con la severidad que le critico al mundo, sería un humano  bastante mejor.

Pero no. Heme aquí, débil humano cómodo, tan mundo y miseria, pobre de actos y rico de palabras y de queja. Y como si con contarlo, mejorara algo.  

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