Sólo un montón de conceptos abstractos que nos vendieron como alcanzables, como la misión-visión de nuestro paso por la tierra. Y lo creímos, no más, tan confiados en lo cierto y sin cuestionamiento como que el cielo es azul. Pero el cielo no es azul; claro que ese error no complica dado que no nos confronta. Los otros sí, frustran. La continua promesa de lo inexistente, y la mentira de lo que no somos enfrentada al espejo, corroe toda alegría posible. Vidas cansinas agotadas detrás de la zanahoria movediza de la ilusión. La risa, la alegría es un derecho a ejercer. La vida lo merece, no por ser bella, sino por ser vida. Nada más, nada menos. Ey, esto no invita a que hagas la plancha con la existencia. ¡No! Intenta ser mejor y hacer algo mejor al mundo (o al menos no lo perjudiques más, eso ya es algo). No olvides que hay insatisfechos que tuvieron poca opción. Pero sin falsas expectativas, con alegría. Casi como si la vida fuera un entretenimiento. Bueno, de hecho es un entretenimiento algo trágico, pero no deja de ser un entretenimiento. Diviértete. Haré mi parte, y de hecho lo hago ahora intentando ver si mañana me río un poco más y me quejo un poco menos que hoy. Nada más. Salud.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Insatisfechos, por mal educados.
Con la idea fija de hincarle el diente a la desdicha cotidiana, me dije ¡basta! No pasa de hoy que logre hallarle un culpable. Y ando ahí, cerquita, respirándole en la nuca. Entre un rico artículo que vi por ahí (y compartí), más una (la) neurona inquieta que hoy me raspaba incansable detrás de la oreja izquierda, parió una primera conclusión: nuestra insatisfacción existencial es hija de la mala educación y el falso sistema de creencias trasmitidos por los siglos de los siglos, y dado por bueno de modo natural e inconsciente. Paraísos creados por religiosos creyentes, mundos de bondad y belleza inventados por creyentes paganos. Dioses buenos e ideales de libertad, igualdad y fraternidad, y perfección y el hombre nuevo. Nada de eso existe, ni existió.
Sólo un montón de conceptos abstractos que nos vendieron como alcanzables, como la misión-visión de nuestro paso por la tierra. Y lo creímos, no más, tan confiados en lo cierto y sin cuestionamiento como que el cielo es azul. Pero el cielo no es azul; claro que ese error no complica dado que no nos confronta. Los otros sí, frustran. La continua promesa de lo inexistente, y la mentira de lo que no somos enfrentada al espejo, corroe toda alegría posible. Vidas cansinas agotadas detrás de la zanahoria movediza de la ilusión. La risa, la alegría es un derecho a ejercer. La vida lo merece, no por ser bella, sino por ser vida. Nada más, nada menos. Ey, esto no invita a que hagas la plancha con la existencia. ¡No! Intenta ser mejor y hacer algo mejor al mundo (o al menos no lo perjudiques más, eso ya es algo). No olvides que hay insatisfechos que tuvieron poca opción. Pero sin falsas expectativas, con alegría. Casi como si la vida fuera un entretenimiento. Bueno, de hecho es un entretenimiento algo trágico, pero no deja de ser un entretenimiento. Diviértete. Haré mi parte, y de hecho lo hago ahora intentando ver si mañana me río un poco más y me quejo un poco menos que hoy. Nada más. Salud.
Sólo un montón de conceptos abstractos que nos vendieron como alcanzables, como la misión-visión de nuestro paso por la tierra. Y lo creímos, no más, tan confiados en lo cierto y sin cuestionamiento como que el cielo es azul. Pero el cielo no es azul; claro que ese error no complica dado que no nos confronta. Los otros sí, frustran. La continua promesa de lo inexistente, y la mentira de lo que no somos enfrentada al espejo, corroe toda alegría posible. Vidas cansinas agotadas detrás de la zanahoria movediza de la ilusión. La risa, la alegría es un derecho a ejercer. La vida lo merece, no por ser bella, sino por ser vida. Nada más, nada menos. Ey, esto no invita a que hagas la plancha con la existencia. ¡No! Intenta ser mejor y hacer algo mejor al mundo (o al menos no lo perjudiques más, eso ya es algo). No olvides que hay insatisfechos que tuvieron poca opción. Pero sin falsas expectativas, con alegría. Casi como si la vida fuera un entretenimiento. Bueno, de hecho es un entretenimiento algo trágico, pero no deja de ser un entretenimiento. Diviértete. Haré mi parte, y de hecho lo hago ahora intentando ver si mañana me río un poco más y me quejo un poco menos que hoy. Nada más. Salud.
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