domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ruedas

Domingo de ruedas, a falta de ramos y ramas, lo cual no quita lo triunfal. Qué más gloria que la tibieza del sol en una radiante tarde de abril y pedalear al costado del azul y la sal. El recibimiento está en el aire que pega en la cara; él me reconoce como hijo y parte de cada tramo, lugar, persona, instante que crucé, cada uno con su demonio y santidad. No eludo saber ni pensar en lo que viene. Nadie escapa a su proceso de dolor, pasión, cruz, y el morir a algo de nuestra historia, pero sé de mi chance a renacer. Hoy y cada día, esta semana y todas. Aclaro: no lo digo desde el dogma ni la fe, ni desde ninguna conspiración coélhica-universal. Lejos de mi sentir. Carezco completamente de creencia (no es un orgullo ni un pesar; es un dato). Pero sí, elijo tomar aquellos rastros que otros dejaron como pista de búsqueda. Así, sin querer, me encuentro con una oración tan simple como la consciencia del aliento en cada pedaleada.  

2 comentarios:

  1. Mi querido amigo "Pino", excelente la idea de un blog!!! Usted tiene muchas condiciones para la palabra y un decir propio. Adelante con el emprendimiento, aunque por lo que parece ya tiene un par de años!!! Un abrazo, Ana María Barreto

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    1. Hola, Ana María! Veo que deberé pensar algo que no estaba previsto: el merecido premio que toca a la primer comentarista del blog! ja ja! Pues sí, he aquí un espacio que creé hace un tiempo a instancias de un rico intercambio con un apreciado ser -ahora algo lejano-, pero nunca me había resuelto a abrirlo. Levantada la autocensura, aquí estamos y veremos cómo sigue. Gracias, y abrazo grande para ti.

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